Llevo cinco años trabajando con Jorge y todavía no me creo lo lejos que hemos llegado juntos. Cuando le conté que mi gran sueño era tener una casa unifamiliar, la verdad es que estaba pasando por un momento difícil y sentía que era algo inalcanzable. Todas las casas que me gustaban parecían estar a años luz de distancia. Muchos agentes inmobiliarios se habrían encogido de hombros y me habrían dicho "espera unos años", pero no Jorge. Se sentó conmigo, analizó mis finanzas y me dijo: "Podemos hacerlo, solo vamos a ir paso a paso". Y eso fue exactamente lo que hicimos. El primer paso fue una pequeña casa móvil que necesitaba algunas reformas. No era lujosa, pero era mía y era el punto de partida perfecto. Jorge me guió durante todo el proceso de compra como si me estuviera dando la mano. Durante el año siguiente, la fui arreglando poco a poco: pintura nueva, suelo nuevo, pequeñas mejoras aquí y allá cada vez que tenía un sueldo extra. Cuando estuvo lista, Jorge la puso a la venta y, ¡zas!, se vendió en solo dos meses por mucho más de lo que pagué. Me fui con una ganancia real en mi bolsillo, y eso fue increíble. Con ese dinero (y mucha ayuda de Jorge), me mudé a una hermosa casa adosada. ¡Me encantaba ese lugar! Fue mi hogar durante dos años. Seguí haciendo lo mismo: pequeñas mejoras, reformas más grandes cuando podía, y Jorge siempre estaba ahí, pendiente, dándome consejos y avisándome cuando el mercado era el adecuado para vender. Cuando finalmente la pusimos en venta, se vendió rápido y a un precio que me dejó boquiabierta. Esa venta me dio el pago inicial y el capital que necesitaba para finalmente comprar la casa unifamiliar con la que había soñado desde el primer día. En cada paso de este proceso, Jorge estuvo ahí. Mensajes de texto a altas horas de la noche cuando me preocupaba una inspección, llamadas rápidas cuando tenía alguna pregunta, celebrando conmigo como si fuera de la familia cuando se cerraba cada trato. Nunca me presionó, nunca me hizo sentir inferior por empezar desde donde lo hice, y siempre tenía un plan cuando las cosas se ponían difíciles. Ahora mismo estoy en la casa de mis sueños gracias a él. Un gran patio trasero, muchas habitaciones, todo lo que antes solo veía en internet y deseaba. Todavía me emociono al recordarlo. Jorge no solo es un excelente agente inmobiliario, sino que se ha convertido en un amigo para toda la vida. Es honesto, paciente, trabajador y se preocupa de verdad por sus clientes. Lo recomiendo siempre que tengo la oportunidad. Si estás intentando comprar o vender una casa, sobre todo si sientes que tu objetivo está fuera de tu alcance ahora mismo, llama a Jorge. Te demostrará que es posible, paso a paso, tal como lo hizo conmigo. ¡Nunca volveré a trabajar con él, y tú sentirás lo mismo una vez que lo contrates!
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